Contradictio
¿Voluntad?
Pensamos una cosa, decimos otra distinta y terminamos haciendo una tercera que no tiene nada que ver con lo anteriormente pensado y menos con lo dicho. Y sin embargo, la mayoría no se da cuenta de ello. Afortunadamente.
La mente, por suerte (?), construye sus propios amortiguadores para atenuar los continuos choques entre nuestras propias contradicciones. Sin ellos nos volveríamos aún más locos, al evidenciar que no tenemos el control de nuestras vidas.
Los grandes hombres lo han sido, precisamente, por haber superado esta condición de lucha continua entre sus facciones. Han sido grandes por ser íntegros; por tener unidad de pensamiento, palabra y obra.
Y entre los inconscientes y los grandes, existimos otra clase de hombres: Los mil veces malditos por sabernos a mitad del camino, sólos con nuestra sombra.
