jueves, abril 06, 2006

Carpe diem

En medio del interminable bombardeo de mensajes que incitan a "vivir el día"; a "disfrutar el momento"; a "dejarse llevar" y otros llamados a la irracionalidad y sandeces por el estilo, siempre resulta reconfortante encontrar seres humanos que emplean su tiempo en prepararse a conciencia para realizar sus metas de vida, o al menos, desarrollar cabalmente sus vocaciones. Y cuando tales personas son jóvenes dicho encuentro resulta, además, inspirador en el sentido de recordarnos las cuentas pendientes que tenemos con nuestra mismidad, con lo de real que hay en nosotros; esporádicamente intuido y muchas veces acallado por la urgencia de sobrevivir.
El grupo Korova, conformado por estudiantes de educación media, es ejemplo cabal de este tipo de experiencias a que me refiero: Cuatro inquietos quinceañeros han conseguido, en el curso de algunos meses, un éxito notable en la difusión del cine de autor. Primero, en el liceo donde estudian -su entorno inmediato- y, luego, en el centro de esta ciudad de Valencia (cruelmente tildada por algunos cínicos como Falencia, dada su escasez de oferta cultural de calidad), gracias al auspicio del Teatro Arlequin que, con esta transfusión de sangre nueva, ha rescatado exitosamente su anterior actividad de Cinemateca.
Espero sinceramente que esta curiosa actividad formativa (nada menos que jóvenes inspirando a adultos), se mantenga fiel a sí misma, crezca, y se reproduzca a una mayor escala en otras áreas de la siempre compleja convivencia humana.