Quienes deciden lo que es "bueno" y lo que es "malo" nos imponen sus designios disfrazando su pretensión totalizadora con un lenguaje edulcorado cuya verdadera intención, aunque muchas veces pase desapercibida para la mayoría de las personas; no deja de ser presentida de alguna manera por todos, en mayor o menor medida. Si bien las más de las veces no disponemos en el instante preciso de los argumentos necesarios para desenmascarar esta "realidad" impuesta, la reacción visceral y casi automática de desagrado que experimentamos ante estas nuevas formas de adoctrinamiento (político, social, religioso; en suma: cultural), ante la presencia de este
discurso nivelador, se hace patente en el uso popular de expresiones de tinte apocalíptico tales como "¡Fin de mundo!", "¿Qué puede ser peor?" o "¿Después de esto, qué?"; lo cual hace suponer -salvo mejor opinión en contrario- que existe una humana intuición y que ésta nos capacita para distinguir cuál es el aspecto verdadero y cuál la impostura en la pretendida búsqueda y exhibición de lo
valioso, que a diario se hace en los centros de poder, en los medios masivos de comunicación y en la denominada industria del espectáculo.
Para llamar la atención sobre algunos temas presentes en este
discurso totalizante, y con el propósito añadido de intentar desmontarlo, hemos creado este espacio. Las herramientas conque contamos para ello son modestas (nuestro leal saber y entender; un poco de criterio, quizás errado pero propio, y algo de esperanza) y, sin embargo, demostradamente eficaces, al menos en cuanto a la generación de debates. Esto, a fin de cuentas, ya es ganancia: Como bien sabemos, por un punto único pasan infinitas rectas. De la calidad de nuestra interacción dependerá la honestidad de sus trazados, así como la limpieza en sus trayectorias.
Sean bienvenidos sus aportes. Grácias de antemano.
Luther Blisset